27 abril, 2010
Cuando él se fue (final)
Cuando él se fue ( 2 )
Cuando el se fue (1)
Extrañandolo
08 abril, 2010
Tu propia muerte

Mira por encima de tu hombro
te darás cuenta de que tienes un compañero
esta a tu lado desde siempre
su nombre es tu propia muerte
Debes temer a este visitante
O puedes usarla para tu bienestar
Estar muerto en vida, o morir para empezar a vivir
De ti depende la elección
Muerte propuesta tan eterna
Vida increíblemente breve.
Existencia tan corta que pregunto
Cuanto mas vivirás,
Como te dictan los demás?
Vive, goza y sueña
Es lo que dicen los demás
Pero cuando empiezas a caminar
Te dicen, que equivocado estas.
Puedes temer a tu muerte
Pero si vives como dicen los demás
Tranquilo que ya muerto estas.
Toma la muerte como aliada
Pues si muerto estas
Para los demás
Obtendrás la preciada libertad.
01 abril, 2010
Pica Flor
31 marzo, 2010
LA OLLA DEL PANECILLO

Había una mujer que llevaba su vaquita al Panecillo.
Allí la pataba siempre porque no tenía potrero propio .
Un buen día, mientras recogía un poco de leña, dejó al animal cerca de la olla que todavía hay en la cima de la colina. A su regreso ya no lo encontró en ese lugar. Llena de susto se puso a buscarlo por los alrededores.
Algunas horas pasaron y la vaquita no asomó. Bajó hasta el fondo de la enorme olla y dio mas bien con la entrada de un inmenso palacio encantado. Sentada en el trono estaba una bella princesa .
Al ver ahí a la humilde señora , la Princesa le preguntó sonriendo acerca del motivo, de su visita. Llorando le contó lo sucedido esa tarde.
También le dijo que, de no hallar a su vaquita lechera se quedaría en la mayor miseria del mundo.
Para calmar un tanto el sufrimiento que padecía, la Princesa le regaló un choclo y un ladrillo de oro. También la consoló asegurándole que su querida vaquita estaba sana y salva en el prado.
La pobre mujer no tuvo sino lágrimas de gratitud por semejante generosidad. Y salió contenta del palacio, sujetando bien contra su pecho el maravilloso obsequio. Apenas llegó a la puerta de la olla mágica tuvo otra gran sorpresa. La vaquita le lanzó un mugido y movió con cariño su cola. La dueña y su animal se dirigieron al hogar, en donde vivieron felices por el resto de sus días.

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